La leche materna proporciona la nutrición óptima para su bebé, razón por la cual la Organización Mundial de la Salud recomienda que los lactantes sean alimentados exclusivamente con leche materna durante los primeros 6 meses de vida. Las grasas son una parte esencial de la nutrición infantil, y apoyan un desarrollo y crecimiento normales; de hecho, la mayor parte de la energía en la leche materna proviene de las grasas. La principal grasa saturada de la leche materna es el ácido palmítico, que representa alrededor del 26% de los ácidos grasos totales. El aceite de palma se añade a las fórmulas infantiles porque es una buena fuente de ácido palmítico que se encuentra en la leche materna y ayuda a proporcionar energía de una forma similar a la leche materna.