Todos los nutrientes son importantes, pero con algunos de ellos conviene poner especial atención para que el niño reciba una cantidad suficiente.

 

¿Para qué sirve?

Las grasas son una importante fuente rica en energía; facilitan la absorción de los componentes liposolubles de la dieta, como algunas vitaminas, y aportan ácidos grasos esenciales [ácido α-linolénico (ALA) y ácido linoleico (LA)] al organismo.

¿Qué cantidad necesita el niño?

El 35-40 % de las calorías totales que reciben los niños de 1 a 3 años deben proceder de las grasas.

¿Dónde se encuentra?

Los niños pequeños, especialmente los menores de dos años, necesitan la energía concentrada que les proporcionan las grasas. Además, algunas vitaminas se encuentran solo en las grasas. Por eso son tan importantes alimentos como la leche entera, el yogur, el queso y el pescado azul.

Los niños tienen que tomar leche entera hasta los dos años de edad, porque de las leches bajas en grasa no obtendrían las calorías y vitaminas esenciales que necesitan. A partir de los dos años, se les puede ir introduciendo gradualmente la leche semidesnatada como bebida básica, siempre que reciban una alimentación variada y equilibrada y estén creciendo con normalidad. No alimentes a tu hijo con leche desnatada o que contenga 1 % de grasa, por lo menos hasta que cumpla cinco años. La leche desnatada o con 1 % de grasa no contiene suficiente vitamina A; y la leche desnatada tampoco aporta calorías suficientes.

Otra opción es una fórmula láctea infantil de etapa 3, como Enfamil Premium 3, que resulta muy aconsejable para los niños de 1 a 3 años, siempre formando parte de una dieta equilibrada y variada. Enfamil Premium 3 contiene una combinación especial de ALA, hierro, calcio, zinc y vitaminas para favorecer el desarrollo y crecimiento normales de tu hijo.