Más información sobre el modo de acostumbrar al niño a una dieta equilibrada.

 

 

 

Como el resto de la familia, el niño necesita comer alimentos variados, de los cuatro grupos siguientes:

  • Frutas y verduras
  • Pan, arroz, patatas, pasta y otros derivados de cereales
  • Leche y productos lácteos
  • Carne, pescado, huevos, legumbres y otras fuentes no lácteas de proteína

Frutas y verduras para niños de 1 a 3 años

La fruta y la verdura contienen abundantes vitaminas, minerales y fibra alimentaria. Conviene introducir variedades diferentes desde muy temprana edad, ya sean frescas, congeladas, enlatadas o deshidratadas. Procura incluir frutas y verduras en cada comida. Cada fruta o verdura contiene diferentes vitaminas y minerales, por lo que es muy recomendable que el niño coma la mayor variedad posible de estos alimentos. Pero no te preocupes si solo acepta uno o dos. Sigue ofreciéndole de vez en cuando pequeñas cantidades de otras frutas y verduras, para que se vaya acostumbrando a los sabores. A algunos niños no les gustan las verduras cocinadas, pero en cambio les encanta mordisquear pedacitos crudos mientras la madre prepara la comida.

Los hidratos de carbono en la dieta del niño

Los hidratos de carbono aportan energía, nutrientes y algo de fibra. Da igual que se trate de pan o cereales para el desayuno, patatas o batatas, arroz o cuscús, pasta o pizza: la mayoría de los niños no necesitan mucho estímulo para comer los alimentos de este grupo. También puedes darle a tu hijo productos elaborados con el grano entero, como pan, pasta o arroz integral. Sin embargo, no se recomienda dar solo alimentos integrales a los niños menores de dos años, sobre todo si son inapetentes. El niño podría saciarse antes de ingerir las calorías y nutrientes que necesita. A partir de los dos años puedes ir introduciendo gradualmente alimentos integrales en su dieta.

Leche y productos lácteos para niños

A partir del año de edad, puedes sustituir la leche materna o las fórmulas de continuación por leche entera de vaca o bebidas lácteas para niños pequeños, o continuar dándole el pecho. Procura dar a tu hijo tres tomas de leche al día, ya sea bebida o en forma de alimentos lácteos como el yogur o el queso, curado o fresco.

Se puede introducir la leche semidesnatada a partir de los dos años, siempre que el niño coma bien y esté creciendo con arreglo a su edad. La leche desnatada con 1 % de grasa no contiene suficientes grasas para los niños menores de cinco años, por lo que no se recomienda.

Una fórmula láctea infantil de etapa 3, como Enfamil Premium 3, es muy aconsejable para los niños de 1 a 3 años, siempre formando parte de una dieta equilibrada y variada. Enfamil Premium 3 contiene una combinación especial de ALA, hierro, calcio, zinc y vitaminas para favorecer el desarrollo y crecimiento normales de tu hijo.

Carne, pescado, huevos, legumbres y otras fuentes no lácteas de proteína

Los niños pequeños necesitan proteínas y hierro para crecer y desarrollarse. Procura dar a tu hijo una o dos porciones de este grupo todos los días.

La carne, el pescado, los huevos, las legumbres (por ejemplo, judías, lentejas y garbanzos) y los alimentos elaborados con legumbres (como el tofu, el hummus y la pasta de soja) son una fuente excelente de proteínas y hierro. Los frutos secos también contienen proteínas, pero no es aconsejable dar frutos secos enteros, como los cacahuetes, a los niños menores de cinco años, ya que podrían atragantarse. Puedes darle a tu hijo dos porciones de pescado azul (como caballa, salmón o sardinas) a la semana.