Recomendaciones para los padres con hijos inapetentes.

 

 

 

 

Algunas recomendaciones útiles para la alimentación de los niños inapetentes.

Es natural que a los padres les preocupe que su hijo no esté comiendo lo suficiente, sobre todo si a veces rechaza la comida. No te preocupes por lo que tu hijo come en un solo día o en una sola comida. Es más importante lo que come a lo largo de la semana. Si tu hijo está activo y ganando peso, y no da signos de estar enfermo, significa que está comiendo suficiente aunque a ti no te lo parezca.

Es perfectamente normal que los niños de esta edad se nieguen a comer algunos alimentos o a probar nuevos sabores. Mientras el niño tome alimentos de cada uno de los cuatro grupos alimentarios (leche y productos lácteos, pan y cereales, frutas y verduras y proteínas), aunque repita siempre las comidas preferidas, no hay que preocuparse.

Introduce gradualmente en su dieta alimentos nuevos o vuelve a insistir con los que rechazó la primera vez. El mejor modo de que tu hijo aprenda a comer y a disfrutar con la comida es imitándote. Siéntate a comer con él siempre que puedas, para así darle ejemplo.

Recomendaciones para los padres con hijos inapetentes

  • Dale de comer a tu hijo lo mismo que al resto de la familia, pero acuérdate de no añadir sal a la comida del niño. Lee la composición de todos los productos alimentarios que uses para preparar la comida de la familia
  • Haced las comidas juntos siempre que sea posible
  • Dale a tu hijo pequeñas porciones y celebra que se las coma, aunque solo las pruebe
  • Si el niño rechaza la comida, no lo fuerces. Limítate a retirarle el plato sin hacer comentarios. Procura mantener la calma, aunque sea frustrante
  • No retrases la hora de la comida hasta que tu hijo esté demasiado hambriento o cansado para comer
  • Hay niños que son lentos para comer, así que ten paciencia
  • No es bueno darle demasiadas cosas de picar entre las comidas. Basta con darle una bebida láctea y un poco de fruta, o una galleta con una loncha de queso, por ejemplo
  • Es preferible no utilizar la comida como recompensa. Tu hijo podría asociar los dulces con algo bueno y las verduras con algo desagradable. Por el contrario, prémiale con un paseo por el parque o prométele que vas a jugar con él
  • A veces, los niños confunden las sensaciones de sed y de hambre, y pueden decir que tienen sed cuando en realidad están hambrientos
  • Haz que la comida sea un momento agradable, no marcado solo por la obligación de comer. Siéntate con tu hijo y háblale de otras cosas
  • Si conoces a otros niños de su edad que disfrutan comiendo, invítalos a merendar. Su ejemplo puede servir de ayuda, a condición de que no insistas demasiado en lo bien que come el otro niño
  • Invita a comer con vosotros a algún adulto al que tu hijo quiera y admire. A veces, el niño come sin protestar para complacer a otra persona, como por ejemplo un abuelo
  • Los gustos de los niños cambian. Un día detestan algo, y al mes siguiente les encanta