¿Horario o flexibilidad? Lo que necesitáis tú y tu bebé.

 

 

 

 

Ahora que acabas de ser madre, escucharás la palabra “horario” muchas veces. Pero no necesitas estar mirando el reloj y hacer todo al minuto para criar a un bebé feliz y sano. La regularidad en las actividades cotidianas es buena tanto para ti como para tu bebé por muchas razones.

Las rutinas aportan dos ingredientes fundamentales para el aprendizaje: las relaciones y la repetición

Durante los primeros seis meses, puedes ayudar a tu bebé a poner algo de orden en todos los nuevos sentimientos, imágenes, sonidos y olores. Aunque algunos bebés desarrollan rápidamente unos patrones predecibles de hambre y sueño, a la mayoría de los recién nacidos les cuesta un poco de tiempo adquirirlos.

Saber lo que va a pasar a continuación les da a los bebés seguridad y estabilidad emocional. Les ayuda a aprender a confiar en que los adultos que les cuidan les proporcionarán lo que ellos necesitan. A partir de esta base de confianza, tu bebé aprenderá a relajarse a la hora de dormir, a comer y a explorar el mundo a través del juego.

Las rutinas os ayudan a adaptaros a vuestra nueva vida

Al principio te parecerá que el recién nacido no presta ninguna atención a tus rutinas. Tiene que pasar un tiempo para que tu bebé aprenda a asociar la cuna con el sueño, a diferenciar la noche del día y a captar otras claves del sueño que le ayudan a dormir toda la noche. La repetición le ayuda a conseguirlo.

Mientras tanto, si siempre haces lo mismo cuando acuestas a tu bebé o le das de comer, podrás ayudar a establecer una estructura y a hacer que las cosas resulten más fáciles cuando estés cansada. Incluso aunque el día no transcurra como habías esperado, podrás tener cierta sensación de organización.

Las rutinas dan a tu hijo un equilibrio de estructura y flexibilidad

Con las rutinas, tu hijo aprende a saber lo que le espera. Eso le ayudará a oponer menos resistencia cuando tenga que irse a dormir una siesta o a acostarse por la noche, y se mostrará menos frenético ante su próxima toma. Intenta lograr un equilibrio entre previsibilidad y flexibilidad; si tu hijo está realmente entretenido con algún juego, puedes fácilmente retrasarle un poco la toma o darle un pequeño tentempié.

Las rutinas ayudan al bebé a entender el tiempo y disminuyen las luchas de poder

Aunque tu bebé no pueda saber la hora que es, resulta muy llamativo cómo desarrolla un sentido del orden por medio de la repetición de rutinas. Mucho antes de que tu hijo sepa leer la hora en un reloj, es capaz de entender el ritmo de las actividades a lo largo de un día. Por ejemplo, aprende que cepillarse los dientes viene antes de acostarse y, cuando sea mayor, se los cepillará sin tener que insistirle mucho. El hecho de saber lo que le espera hace también que disminuyan las luchas de poder, ya que tu hijo reconoce que las cosas suceden por el orden del día.

Las rutinas refuerzan las destrezas sociales y la alimentación

La hora del juego y la hora de las comidas son dos rutinas o momentos de mucha sociabilidad tanto para los niños como para sus padres. Por medio de rutinas en sus interacciones con los demás, como hablar, darse turnos, compartir juguetes, aprender a esperar y ayudar a otros, los niños pequeños aprenden destrezas sociales importantes que les ayudarán más adelante cuando vayan a la escuela.

 

ADVERTENCIA IMPORTANTE: La leche materna es la mejor nutrición para los lactantes. La decisión de suspender la lactancia materna puede ser difícil de revertir y la incorporación de la alimentación parcial con biberón puede reducir la producción de leche materna. Cualquier error en el seguimiento de las indicaciones de preparación puede ser perjudicial para la salud del bebé. Los padres deben recibir siempre el asesoramiento de un profesional sanitario independiente sobre la alimentación de su bebé. Los productos de Mead Johnson deben utilizarse bajo supervisión médica.