Tanto si tratas con un niño pequeño como con un adulto, enseguida se hace evidente que cada persona tiene una personalidad propia.

 

Nuestro temperamento es la parte de nuestro carácter que influye en el modo en que nos comportamos y nos relacionamos con el mundo.

Por temperamento se entienden la intensidad emocional, el grado de actividad, la sociabilidad, el período de atención y la adaptabilidad de una persona. En general, puede clasificarse a los niños en tres tipos de temperamento generales:

  • Relajados o flexibles - felices, hábitos de sueño y comida regulares, adaptables y tranquilos
  • Activos o "guerreros" - nerviosos, hábitos de sueño y comida irregulares, se alteran fácilmente con el ruido y la estimulación, reacciones intensas
  • De activación lenta o cautelosos - menos activos o tienden a ser nerviosos, pueden reaccionar negativamente a situaciones nuevas

Se cree que el temperamento es algo biológico, más que elegido. Aunque es improbable que el temperamento básico de tu hijo cambie con el tiempo, su entorno, como los valores culturales familiares y el modo en que lo crieis, puede influir en la intensidad de sus rasgos temperamentales.

A medida que avance el desarrollo de tu hijo pequeño y se exprese cada vez más por sí mismo, verás aparecer indicadores de cómo será su temperamento. Entender el temperamento de tu hijo pequeño puede ayudarte a apoyarle en su desarrollo social y emocional, pero intenta no ver los distintos rasgos temperamentales como "buenos" o "malos".

Si tu hijo muestra signos de un temperamento difícil, anímate. Unos padres sensibles y flexibles tienen mucho ganado para ayudar a un niño a adaptarse a su mundo. Recuerda que el objetivo no es intentar cambiar al niño, sino aceptarlo como es y ayudar a sacar el máximo partido a su personalidad única.

 

ADVERTENCIA IMPORTANTE: La leche materna es la mejor nutrición para los lactantes. La decisión de suspender la lactancia materna puede ser difícil de revertir y la incorporación de la alimentación parcial con biberón puede reducir la producción de leche materna. Cualquier error en el seguimiento de las indicaciones de preparación puede ser perjudicial para la salud del bebé. Los padres deben recibir siempre el asesoramiento de un profesional sanitario independiente sobre la alimentación de su bebé. Los productos de Mead Johnson deben utilizarse bajo supervisión médica.