Tu bebé no debe tomar demasiado azúcar ni sal: evita los tentempiés azucarados, los zumos de frutas sin diluir, los cubitos de caldo y el concentrado de carne. Si necesitas endulzar la comida, puedes hacerlo con fruta o leche materna o artificial. Las grasas son una parte importante de la alimentación del bebé. Por eso hay que elegir productos con toda su grasa y evitar los alimentos desnatados hasta los dos años de edad.

Algunos alimentos conllevan un mayor riesgo de intoxicación alimentaria: no des al bebé marisco crudo ni huevo crudo o poco hecho. También debes evitar el pescado con alto contenido en mercurio, como el pez espada o el marlín.

No ofrezcas a tu bebé alimentos con los que pueda atragantarse accidentalmente, como los frutos secos enteros. Tampoco le des alimentos redondos de pequeño tamaño, como uvas y tomates cherry, a menos que estén cortados en trozos pequeños, y asegúrate de retirar todas las semillas, pepitas, pieles o huesos que tengan los alimentos.

Si tienes alguna otra pregunta sobre la alimentación de tu bebé, no dudes en consultar a tu pediatra que es quien mejor conoce a tu bebé.

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