Puedes empezar a introducir los sólidos cuando el bebé tenga unos seis meses. Antes de esa edad, su estómago todavía no está preparado.

Aunque cada bebé es diferente, hay tres señales que indican que están preparados para recibir alimentos sólidos. Tu hijo debe ser capaz de permanecer sentado y sujetar la cabeza con firmeza, coordinar las manos, los ojos y la boca y poder tragar. Los bebés que no están listos para tomar sólidos empujarán la comida hacia fuera con su lengua, por lo que si tu bebé tiene más comida alrededor de la cara que en su boca, podría significar que no está listo.

El hecho de que el bebé se muerda los puños, pida más tomas de fórmula infantil o empiece a despertarse por la noche no significa necesariamente que esté preparado para los sólidos. Es mejor esperar a que observes las señales que hemos descrito.

Si quieres empezar a dar sólidos a tu hijo antes de los seis meses, consulta primero al pediatra.

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